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CARTA ABIERTA AL ALCALDE

 

Estimado alcalde:

Me complace dirigirme a ti, ahora que estáis los partidos tan dispuestos a escuchar, en nombre de la asociación canina de Tudela La manada.

Comenzaré diciendo que tienes, digamos…, preocupados a los propietarios de perros por la modificación de la normativa relativa a ellos. Una ordenanza ambigua, con la que nadie sabe donde puede y donde no puede entrar, además de injusta porque, como en la antigua escuela, por el mal comportamiento de unos pocos habéis castigado a toda la clase.

Supongo que la película de lo ocurrido no difiere mucho de esto: Un incidente aislado, las quejas de algunas personas hartas con razón y el típico grupo de intransigentes porque sí, hicieron entrar en acción al o a la receptora de estos mensajes. ¡Esto se arregla de un plumazo!

Salió a la calle, vio el panorama y se dijo: ¡Son unos guarros! ¡Son un foco de infección! ¡Son una ruina económica! En lo primero llevaba razón, hay gente muy irresponsable, y las consecuencias las pagamos la mayoría que sí mantiene la limpieza viaria. Pero, ¿lo decía por las cajas de pizza, las bandejas con ketchup, las botellas, las latas, farolas y papeleras rotas y cacas de perro, o sólo por esto último?

Como el discurso de siempre es, ¡hay que hacer de Tudela una ciudad puntera y moderna!, propuso prohibir el paso de personas con sus perros por las zonas verdes. Sin distinción. Si es usted cumplidor se aguanta.

No entendiendo que una ciudad abierta y avanzada es aquella en la que da gusto vivir: hay empleo, los servicios son de calidad, y la convivencia entre todos los habitantes (niños, adultos y animales) es grata. Por ello, es preferible convencer y sancionar al que no cumple y para eso ya disponía de una ordenanza. Ahí es donde no le debería temblar la mano.

Ahora unos padres con su hijo y su perro no pueden ir al parque, ahora una persona que hacía deporte con su perro no podrá hacerlo si no es cogiendo el coche. ¿Qué modernidad es ésta? Y ahora, después del estado de opinión creado, una persona paseando con su perro es un sospechoso.

A cambio se han preparado unas zonas caninas que son de broma. La del paseo de los Poetas más que un poema merece un chiste. En las de Mauleón y San Julián puede usted pisar cualquier cosa porque están a oscuras. Sólo la de Tejerías, que fue la presentada a los medios de comunicación, es digna aunque de pequeñas dimensiones. Mientras, los parques están vacíos durante todo el otoño-invierno.

Y la propuesta la aprobasteis en el Pleno del Ayuntamiento. Así que el raro debo ser yo, que veo, como otros muchos, un retroceso en las costumbres relacionadas con la civilidad que se pretenden cortar más con el ordeno y mando que aleccionando.

Agradecido por la atención que espero prestes a esta carta, te saluda atentamente

César Sancho Martín

Asociación canina La Manada