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Regresar a la normalidad

Busco en el diccionario ....

Normal: dícese de aquello que es conforme a la regla, a la norma.

 

       Las normas, y esto ya es de mi cosecha, son mandatos para mejorar la convivencia en una comunidad. Deberían de conciliar intereses y mantener el equilibrio entre las partes en caso de conflicto.

 

       Entonces, no es normal que los paseos y parques públicos queden, los fines de semana, llenos de restos de comida y vidrios de botellas ¿Como se corrige esto? ¿Prohibiendo entrar en los parques con comida y bebida? No, el sentido común dice que con una norma que eduque y sancione.

       Tampoco es normal que en los pasos de cebra muchisimos coches no cedan el paso a los peatones, ni siquiera en días de frio y lluvia ¿Lo corregimos prohibiendo circular a los coches por la ciudad? No, lo adecuado sería aplicar una norma que educara y sancionara.

        ¿Es normal que en aceras y parques encontremos excrementos de perros, porque sus dueños no los han recogido? No, eso también hay que corregirlo con una norma que eduque y sancione. Pero esa norma, siguiendo el razonamiento lógico de anteriores ejemplos, no debería impedir, que el perro, controlado por su dueño entrase en un parque. Sin embargo el Ayuntamiento de Tudela ha aprobado una ordenanza en la linea prohibicionista que ahora tanto se estila, y que no sigue la argumentación anterior, cuando ya tenía una, pero que no aplicaba.

          Está comprobado que la prohibición siempre produce un efecto acción y reacción no deseable, mientras que lo aleccionador tiene, a la larga, un efecto atenuante y suavizador de comportamientos.

          Para intentar el regreso a la normalidad, un grupo de propietarios de perros, hemos iniciado la creación de esta asociación canina ,en la creencia de que cumpliendo con la responsabilidad del control y limpieza viaria podemos pedir y exigir un trato digno para nosotros y nuestros perros. Para que el comportamiento sucio de algunos y la intolerancia de otros, no nos haga vivir en la sospecha, ni nos margine. Y para colaborar en la parte educativa que a la norma le corresponde, con el ejemplo y con campañas.

          Los animales de compañía no son pizzas ni litronas y tampoco coches. Son seres vivos con sus derechos, entre otros el del esparcimiento, y cuyos deberes tienen que ser asumidos responsablemente por sus dueños.

          Si la tendencia natural del hombre es acercarse a las plantas, a los árboles, y a los animales, si no existe en la escala zoológica otro animal que se haya entregado tanto, si no existe otro animal en la naturaleza que pueda adoptar a una manada de seres humanos como si fuera su propia manada y le ayude material y anímicamente y si esta extraña mezcla de aceptación y amor sólo lo hemos podido obtener del mejor amigo del hombre, ¿cómo no defender sus derechos? Quien esto no lo entienda, no sabe lo que se pierde.